jueves, 17 de mayo de 2012

La canción de la semana #11


Cuánto me gusta Frank Sinatra. Mira que se han hecho versiones de sus canciones, pero desde que escuché esta no habrá otra que la iguale, es preciosa y tiene algo que me engancha.
Y qué decir de su hija Nancy Sinatra, otra voz especial. Os dejo con dos de sus canciones más famosas.
Ya veis que mis gustos son de lo más variado. Habrá gente que pensará que mis gustos no están lo suficientemente definidos, yo pienso que tanto en la literatura, música o cine, me gusta variar y probar con nuevos géneros, y que no es porque no tenga claro lo que me gusta, si no porque me gustan muchas cosas diferentes. A disfrutar.


Un saludo.

sábado, 12 de mayo de 2012

Títulos que marcan

El otro día Ismael me dio una idea acerca de los títulos de los libros que leemos. Y es que siempre hablamos de la edición, de una cubierta que nos atraiga, pero los títulos también son primordiales ya no solo a la hora de escoger un libro si no ya simplemente para que te fijes en él en la biblioteca/librería.
A mí personalmente los títulos largos me tiran un poco para atrás, y ahora a bote pronto pongo por ejemplo "Todo lo que podríamos haber sido tú y yo si no fueramos tú y yo" de Albert Espinosa, "El frío modifica la trayectoria de los peces" de Pierre Szalowski. O si no también rehuyo bastante títulos que me indican que podría ser una novela tipo best-seller histórico, tipo "El séptimo secreto egipcio", "El último templario" (me invento los nombres, o al menos si existen estos libros, no me refería a ellos).
Podéis aportar títulos tremebundos a la causa, yo estoy tirando de disco duro y estoy últimamente mal de memoria...
En cambio, por contra, hay títulos que ya te incitan al menos a que hojees el libro, piensas: "Wow, parece interesante". Estoy pensando en "Almas grises" de Phillipe Claudel, "Shakespeare nunca lo hizo" de Charles Bukowski (¿el qué no hizo?) -así como "La senda del perdedor" o "El capitán salió a comer y los marineros tomaron el barco"-, "Los renglones torcidos de Dios" de Torcuato Luca de Tena, "La soledad era esto" de Juan José Millás, "Boquitas pintadas" de Manuel Puig, "Noches insomnes" de Elizabeth Hardwick, "Cien años de soledad" de Gabo, "Amor se escribe sin hache" de E. J. Poncela, "Escupiré sobre vuestra tumba" de Boris Vian, "El hombre que fue jueves" de G. K. Chesterton, "Almas muertas" de Nicolai Gogol, "Pregúntale al polvo" de John Fante y "Grandes esperanzas" del célebre y celebrado Charles Dickens; por poner algunos ejemplos.
Añadid si queréis, ¿eh? Y como siempre, a unos nos llamará una cosa y a otro, otra, evidentemente.
Ya otro tema es cómo se llama el libro (o película) en versión original y cómo nos llega a los lectores que leemos la novela traducida. Tremendo tema de discusión también.

sábado, 5 de mayo de 2012

La canción de la semana #10

¿¡Cómo no he podido poner todavía esta canción?! Imperdonable, con lo que me gusta esta cantante.
Recuerdo el videoclip y el ritmo de la canción cuando la escuchaba de pequeñita, era de mis favoritas y me hacía mucha gracia el gato. Me paro a pensar y es muy curioso lo que puede marcar lo que vemos, leemos y escuchamos de pequeños, sin duda somos como esponjas y nos influirá todo lo que vivamos aunque no lo sepamos. Os dejo con Nina Simone.





miércoles, 2 de mayo de 2012

Tokio Blues (Norwegian Wood)- Haruki Murakami

A ver si no se me borra la entrada otra vez... ¿a vosotr@s también os está tonteando blogger últimamente? Qué rabia.
Tercer libro de Murakami que me leo, y uno de los que gustan por lo que he visto siempre por la red. Sin embargo, a mí no me ha gustado ni mucho menos como "Kafka en la orilla", que me pareció un libro extraño, más complejo y con más misticismo y cosas que dan que pensar. Con la mano en el corazón diría que me ha parecido un libro más bien normal, demasiado simple, quizá. Y es que tanto el "1Q84" como en "Kafka en la orilla" encontré algo que no sé definir que me atraía, supongo que es lo "oriental" que me pareció, lo que se salía de la norma comparándolo con lo que habitualmente leo.
En "Tokio Blues", Watanabe, el personaje principal, a sus 37 años llega a Alemania en avión y por la línea musical escucha Norwegian Wood de The Beatles, lo que le hace trasladarse a su adolescencia y contarnos cómo fue ésta durante una época: amores, estudios, problemas... Su relato comienza cuando está en el instituto con sus amigos Naoko y su novio Kizuki, cuya muerte marcará a los dos por toda la juventud. Watanabe después va a la universidad donde sus esperpénticos compañeros de piso, Tropa de Asalto y Nagasawa, no acaban de llenarle.
Por otra parte, las chicas a esa edad marcarán también su vida. Naoko, su amiga y ex-novia de su mejor amigo, le encanta. Siente una atracción muy grande por ella, pero es una chica muy inestable emocionalmente (quizá por vivir el suceso de la muerte de su novio) y no acaba de tener algo con Watanabe. Después en la universidad conoce a Midori, que es opuesta a Naoko; no es una chica para nada reservada, risueña, pícara... enseguida se hace amiga de él y poco a poco se gana su corazón.
La línea argumental es muy sencilla y los personajes, aunque nada sencillos, no me han llenado mucho. Veía todo muy previsible, anodino. Sí, Murakami habla del pasado, la tragedia que marca nuestras vidas y cómo nos curte, el amor... pero como por encima.
Quizá soy yo que he visto simplemente una historia melancólica de un hombre llegando a los cuarenta, que recuerda su pasado, sus amores, nos lleva a Japón de los años 60 con sus costumbres y la forma de actuar de los jóvenes por aquel entonces... o quizá es que Murakami hizo una historia simple. Pero la verdad es que me esperaba otra cosa totalmente diferente a lo que he leído: algo más fantástico, no tan realista y tan pausado, una historia que me llamase más la atención.
Nota: 6
Lo mejor: Las descripciones del día a día de Watanabe.
Lo peor: La pasividad de la acción y el no empatizar con los personajes, los veía muy distantes. Además, ya sé que el sexo es importante, pero las escenas sexuales me parecían aburridas y me daban un poco igual.
Me quedo con el Murakami más ficticio, con sus metáforas y simbolismo.