
Es mi primer acercamiento a este célebre escritor y la experiencia ha sido muy positiva. En el club de Lectura de Bibliolandia se eligió a Muñoz Molina como el autor al que leeríamos entre enero y febrero y yo escogí este libro por coger, porque no tenía referencia de ningún título y porque vi en la contraportada que había ganado el Premio de la Crítica y el Premio Nacional de Literatura en 1988.
Yo no soy muy amante del jazz, no como el autor que apostaría que lo es, y mucho, por cómo habla de la música, de lo que sienten los personajes al escucharla... Tampoco me apasiona el cine negro, sí, lo veo pero no es el género con el que más disfruto y El invierno en Lisboa está muy marcado por éste; sobre todo en la segunda mitad del libro donde hay persecuciones o crímenes.
Santiago Biralbo es el personaje principal aunque no el narrador. Toda la historia nos es contada por un amigo suyo, del que no se llega a saber el nombre. Santiago es un pianista de un grupo de jazz que bebe, nocturna y que bebe los vientos por Lucrecia. Los personajes me han parecido que estaban muy vivos. Creo que el autor consigue que tengan vida gracias a sus descripciones o palabras. Le tengo especial cariño a Billy Swann también, el trompetista del grupo.
Lo que más me ha llamado la atención es la narrativa de Muñoz Molina, la forma tan bonita que tiene de escribir (y de describir), la fluidez de la historia y cómo la novela te lleva a San Sebastián, Madrid y Lisboa y te ves realmente caminando por las callecitas de Lisboa o entrando al Metropolitano y sentir esa oscuridad de los tugurios. Repito que como no estoy muy puesta en jazz o cine negro creo que no la he disfrutado todo lo que podría haberlo hecho una persona aficionada a este tipo de música pero igualmente he quedado encantada.
Nota: 7
Lo mejor: La prosa de Muñoz Molina, me ha gustado muchísimo cómo (d)escribe y también me ha llamado la atención lo bien que sabe acabar los capítulos. La segunda parte del libro me ha gustado más.
Lo peor: La no-conexión con el tema no ha entorpecido mi lectura pero no me ha hecho disfrutar su homenaje al jazz y al cine negro.
Saludos,




